Una medicina que escucha al ser humano completo.
La salud integral surge como una necesidad de abordar el bienestar del ser humano en todos sus aspectos: físico, emocional mental y trascendente, incluyendo la acción preventiva y educación para la salud, no solo el abordaje integral de la enfermedad cuando ya se ha manifestado
Imagínate un país:
Dónde su dirigente (el cerebro) toma una decisión sobre sus carreteras (sistema circulatorio), sobre el reciclado de sus residuos (el hígado), sobre sus fronteras (el sistema inmunológico), sobre la comunicación entre sus departamentos (sistema endocrino) o sobre la producción de la energía (Sistema digestivo y respiratorio)
¿Crees que una decisión aparentemente simple en uno de sus departamentos no afectaría a toda la población del país?
El concepto de salud integral no es nuevo
Así es el ser humano. Si se afecta la función de un órgano, esto acabará por afectar al resto del organismo. Es el primer principio a tener en cuenta tanto a la hora de prevenir enfermedades como en el diagnóstico y el tratamiento de éstas.
El concepto de salud integral no es algo nuevo, aunque haya resurgido de forma más concreta en las últimas décadas. Algunos médicos empezamos a echar en falta en nuestra formación académica y en el desarrollo de nuestra profesión contenidos que nos conectaran con la parte más humana de nuestro trabajo
Según la definición de salud según la OMS:
La salud no es sólo la ausencia de enfermedad o incapacidad sino un estado completo de bienestar físico mental y social
Haciendo un poco de historia
El concepto de salud integral no es algo moderno. Si nos remontamos a los orígenes de la medicina ya Hipócrates de Cos (460 a 370 antes de Cristo) al que consideramos padre de la medicina moderna y cuyo juramento hipocrático hacemos todos los médicos para poder ejercer a día de hoy, sostenía que la medicina consistía en rendir servicio a la naturaleza la cual sana por sí misma (vis medicatrix naturae)
La función del médico es curar a veces, restituir la salud a menudo, apoyar y acompañar siempre.
Según la terapéutica hipocrática el régimen de vida es el conjunto de hábitos de salud: alimentación, ejercicio, descanso, baños, actividad profesional y social
Hipócrates decía que solo un hombre humano puede ser un buen médico.
La medicina tiene que ser ejercida con amor como cosa sagrada y transmitía a sus discípulos el concepto de filantropía” amor a los semejantes” como la principal virtud del médico.
De esta forma Hipócrates sienta las bases de los aspectos humanista e integrador de la medicina.
A lo largo de la historia el concepto integral y el humanismo médico se fusionan con corrientes filosóficas y artísticas.
Podríamos citar algunos personajes históricos como Maimónides (1135- 1204) figura destacable del humanismo médico y filósofo. Entre sus ideas destacó el concepto de Medicina preventiva, desconocida hasta la época. Según él, el médico debía aconsejar y educar para evitar aquellas situaciones que puedan ocasionar enfermedad al paciente
El médico como maestro de ahí el término” doctor” que debe asesorar en el estilo de vida e instruir sobre la virtud que está relacionada con el bienestar.
En el Renacimiento Paracelso (1493 a 1541) Médico, alquimista y filósofo suizo, es el precursor para algunos de la psicología moderna.
Tengamos en cuenta que la psicología es una rama del saber relativamente moderna y que los factores psíquicos o emocionales eran abordados desde la antigüedad por los médicos.
Paracelso ponía atención en el alma como factor esencial en los procesos de curación. La idea de que las enfermedades tienen su origen tanto en factores físicos como anímicos aporta una visión integradora del ser humano donde lo espiritual, lo corporal y lo físico se entrelazan en una totalidad indivisible.
En España Hemos tenido grandes médicos humanistas o integradores de la medicina como Santiago Ramón y Cajal, Gregorio Marañón o Carlos Jiménez Díaz.
Pero es cierto que la tecnificación y la burocratización de la práctica médica han hecho que se devalúen aspectos fundamentales que en la actualidad se están intentando recuperar y que la figura del médico se haya visto degradada como consecuencia de estas prácticas.
Según el Doctor Ruy Pérez Tamayo. En nuestro tiempo no es el médico el deshumanizado si no el sistema en el cual están atrapados tanto él como sus pacientes, ambos son víctimas de la masificación excesiva de los servicios de salud y de la manipulación política de la medicina economicista, en la que importan más los números que los seres humanos.
La conciencia del médico integral
En la actualidad, los médicos tenemos que tener conciencia, de lo que puede y no puede llevarse cabo, sin ignorar el significado de la vida humana y del sufrimiento, teniendo en cuenta el concepto existencial de cada individuo y cuidando y respetando el sentido de la vida.
Podríamos decir que la Medicina en su vertiente más integradora, sirve para que los seres humanos vivan sanos el mayor tiempo posible de su vida y finalmente mueran sin sufrimiento y con dignidad lo más tarde posible.
Para ello es preciso un enorme caudal de conocimiento, ciencia y tecnología pero sobre todo, una relación legítima, específica y distinguida de cualquier otra forma de interacción humana. La relación médico- paciente óptima independiente de elementos ideológicos o políticos.
¿Eres un ser completo?
Cuando pensamos en nosotros mismos es difícil separar nuestras partes, sentimos pensamos y actuamos al mismo tiempo. Funcionamos como un sistema interrelacionado de órganos que se manifiesta desde lo físico a lo sutil.
Si esta es nuestra naturaleza sería lógico deducir que tanto para mantener la salud como para abordar cualquier enfermedad prestemos atención a cada uno de los niveles que conforman nuestro organismo
Hay enfermedades puramente físicas cuando nos exponemos agentes tóxicos o patógenos pero también emocionales y psíquicas, aun siendo puramente físicas las enfermedades se van a manifestar a nivel sintomático según la constitución de cada persona y los factores que le rodean.
Medicina de la tierra: Sanar el cuerpo cuidando el planeta
En la actualidad la salud del ser humano no se puede desvincular del entorno en el que vive. Según este el estado de salud de la Tierra así estará el nuestro.
Nuestra calidad de vida no solo está relacionada con la climatología sino también con la calidad de aire respirado del agua con el que regamos nuestros alimentos y que consumimos y los alimentos que conforman nuestra dieta diaria.
La revolución industrial a principios del siglo XX nos proporcionó grandes avances para la medicina en general pero nuestra salud se ha visto comprometida con una modernidad por la que a día de hoy estamos pagando un alto precio.
La Medicina de la Tierra viene a aportar soluciones a través de una ecología profunda y responsable en la que tenemos que tener en cuenta:
- Aprender nuevas formas de producir los alimentos:
- Preservar la calidad del agua que consumimos y con la que regamos nuestros cultivos.
- Cómo hacer un uso racional de los recursos.
- Cómo producimos la energía para desarrollar estos procesos.
- Qué impacto dejamos en la propia tierra con estas acciones.
El nivel de tóxicos ambientales producidos por el hombre es abrumador y va a condicionar nuestro estado de salud, no solo en el presente sino para las generaciones futuras y este es un acto de responsabilidad que debemos asumir como especie.
Vivir en la Tierra pero con la tierra
No podemos simplificar nuestra vida pensando que los gobiernos se ocuparán de cuidar todos estos factores. Tenemos que tomar conciencia y tener una actitud activa para buscar soluciones.
- Los alimentos no caen del cielo
- Desarrollar sistemas de cultivo más sostenibles y respetuosos con la tierra.
- No agotar sus recursos desarrollando técnicas de Agricultura regenerativa para preservar los suelos.
- Eliminar los agroquímicos en su producción que en última instancia acabarán en nuestro organismo como disruptores endocrinos afectando a nuestra salud
La sabiduría del cuerpo ¿Cómo empezar a escucharlo de verdad
En primer lugar y después de aceptar al cuerpo como receptor del ser que habitamos la clave está en “pararnos y prestar atención”.
En una sociedad sobre estimulada, con un estilo de vida frenético pararnos es un acto de consciencia y determinación.
Cuando nos paramos abrimos un diálogo entre el cuerpo, la mente y las emociones Ahí empieza el verdadero camino del autoconocimiento y la salud será una consecuencia armoniosa y real. Hacernos conscientes de cómo respiramos, de la calidad de los alimentos que comemos cada día y como lo hacemos
¿De qué pensamientos se alimenta nuestra mente? Serán la clave para mantener ese equilibrio y bienestar que a veces buscamos en lo externo pero que vive en nuestro interior.

