El jardín de Mijal:

Un proyecto con alma

El Jardín de Mijal nace del anhelo profundo de integrar la medicina y la vida. Es una propuesta viva que une la Salud Integral con la Medicina de la Tierra, impulsada por el camino humano y profesional de la doctora Isabel Pajares.

Es imprescindible recuperar una medicina con raíz humanista, la que ya practicaba Hipócrates: una medicina que ve al ser humano como un todo —cuerpo, mente, emociones y dimensión trascendente— y lo acompaña en su proceso vital, más allá del síntoma.

Hoy sabemos que no basta con tratar el cuerpo. El entorno, el aire que respiramos, el alimento que cultivamos, los espacios que habitamos y el nivel de conciencia desde el que vivimos… todo afecta profundamente a nuestra salud.

La Medicina de la Tierra nos invita a mirar el planeta como parte inseparable de nosotros. A revisar cómo producimos, cómo nos relacionamos con la naturaleza y cómo sanamos cuidando también lo que nos rodea.

Este proyecto no es una consulta médica más. Es un espacio para volver a lo esencial. Para reencontrarnos con la sabiduría de la vida. Para recordar cómo cuidarnos —como personas y como especie— con sentido común, sensibilidad y consciencia.

Quién impulsa este proyecto

El Jardín de Mijal está liderado por la doctora Isabel Pajares, médica con más de 35 años de trayectoria. Doctora en Medicina Preventiva y Salud Pública, especializada en medicina psicosomática, medicina biológica, nutrición celular, hipnosis clínica, y otras disciplinas que integran la medicina integral.

Es presidenta de la Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimentarias (SAEIA), y continúa en activo desde 1987. Cree en una medicina en evolución, donde el aprendizaje incluye también la agricultura regenerativa, la medicina ambiental y la ampliación de la conciencia.

Con el tiempo, se sumarán otros profesionales y almas afines para dar cuerpo a esta visión compartida.

Los pilares del jardín

1. Alimentación

Se podría decir que es la función básica del ser humano desde que estamos en el vientre materno. Alimentar no es solo nutrir es hacernos conscientes de lo que comemos, bebemos y como lo hacemos. Los alimentos deben ir dirigidos a todas nuestras partes.

No solo el cuerpo necesita ser alimentado.

Cuerpo

Los alimentos pueden ser causa de enfermedad o camino de sanación. “Que tu alimento sea tu medicina”, decía Hipócrates. Hoy vivimos atrapados en la inmediatez y el exceso: comida rápida, productos ultraprocesados, y el deseo de tenerlo todo, siempre, aunque perdamos en calidad y salud. La abundancia mal gestionada también enferma.

Alimentarnos es nutrir, disfrutar y relacionarnos socialmente.

Mente

Tendemos a reducir la mente al pensamiento, pero es mucho más que eso. El cerebro dirige nuestras conductas y, si lo educamos, puede ser un guía compasivo. Vivimos con la mente sobreestimulada, acelerada por un entorno que exige respuestas inmediatas. Aprovechar su plasticidad es clave para transformar nuestra forma de vivir.

Somos más grandes que nuestro pensamiento.

Emociones

Vivimos hiperestimulados, persiguiendo emociones intensas. Pero las emociones son reacciones naturales del cuerpo, no problemas mentales. Si no las sentimos, se quedan atrapadas en él y acaban enfermando. Reconocerlas y permitirlas es una vía poderosa de transformación.

Permitirnos sentir.

2. Presencia

Respirar

Respirar es la primera función que activamos al nacer y nos acompaña, sin esfuerzo, hasta el final de la vida. Por eso solemos ignorarla, como si no mereciera atención. Sin embargo, la mayoría de los adultos respira de forma superficial e inadecuada, lo que agrava síntomas del sistema nervioso y digestivo. Volver a una respiración consciente es el primer paso hacia la salud.

Cuando respiras bien la mente se calma también el cuerpo y las emociones.

Relajarse

La respiración consciente es una de las herramientas más poderosas y olvidadas para recuperar el equilibrio. Aunque es un acto automático, la mayoría de los adultos respira de forma incorrecta, agravando síntomas físicos y emocionales. Respirar bien oxigena nuestras células, relaja el cuerpo y transforma nuestras ondas cerebrales, ayudando a calmar el dolor, la ansiedad y el sistema nervioso.

Si quieres relajarte respira adecuadamente.

Meditar

La meditación es un estado natural al que accedemos cuando el cuerpo y la mente encuentran calma. A veces ocurre sin buscarlo, al contemplar algo bello, al sentirnos en paz. No se trata de forzar la mente a callar, sino de guiarla a través del cuerpo. Meditar es entrenar la atención para liberar tensiones y salir del bucle de pensamientos que nos agitan. Una práctica sencilla, poderosa y transformadora.

Meditar es llegar a escuchar tu silencio interior. Es conectarte contigo.

3. Conexión

El Yo y los Otros

El equilibrio entre la soledad y el encuentro con los demás es clave para una vida plena. Cada persona necesita un grado distinto de socialización, pero la conexión con uno mismo es esencial. Sin ese anclaje interior, los vínculos se vuelven evasión o dependencia. Aprender a estar con uno mismo es la base para compartir desde la presencia, no desde la carencia.

Si sabes acompañarte de ti mismo sabrás acompañarte de los demás.

Trascendencia

La trascendencia no es una idea religiosa, es una dimensión íntima del ser que nos conecta con todo lo que existe. Tiene que ver con el propósito, con el sentido que damos a lo que vivimos, y con la comprensión de que somos parte de algo mayor. Reconocer esa conexión transforma nuestra forma de mirar la vida… y también la muerte.

La vida como experiencia del ser.​

Crear

La creatividad es una vía natural de expresión, alegría y autorregulación. Todos nacemos con ese impulso, pero al crecer solemos reprimirlo. Recuperarlo nos reconecta con la intuición, la espontaneidad y la libertad interior. Para mí, crear es medicina: escribir, pintar, modelar barro, hacer teatro o cantar son actos que me sostienen y me devuelven al centro.

Conecta tu estado mental y emocional.​

4. El Entorno

Los lugares en los que transcurren nuestras vidas condicionan nuestro estado de salud o enfermedad. Nuestra casa, el lugar donde trabajamos y el lugar físico donde están asentados, van a ser decisivos en el mantenimiento de nuestra salud.

La Salud Ambiental

La salud ambiental estudia cómo el entorno afecta a nuestro bienestar físico, mental y emocional. Incluye factores como la calidad del aire, el agua, el clima o la exposición a químicos y radiaciones. Cuidar el entorno que habitamos es cuidar la salud de hoy… y también la del futuro.

La tierra es nuestra primera casa.

La Casa Sana

Como construir una casa saludable y, en el caso de que ya lo esté, cómo podemos transformar ese espacio en un lugar saludable, con materiales adecuados y un mobiliario sin tóxicos. Mantener un espacio sin radiaciones en las zonas de descanso.

Dime dónde vives y te diré de qué padeces.

Entorno Laboral Saludable

Nuestras jornadas de trabajo cada vez más extensas y en edificios a los que llamamos inteligentes deben ser revisadas desde el punto de vista de la salud. Es una segunda casa, tendremos que tener en cuenta los mismos factores que para una casa sana.

Las enfermedades profesionales se vinculan con espacios laborales insalubres.