Comer con sentido

Como alimentarse según tus ritmos y tu biología.

Nuestra alimentación está constituida por la ingesta de sustancias sólidas y líquidas para el funcionamiento correcto de nuestro organismo. Su finalidad es contribuir a la formación de células y tejidos por un lado, y producir la energía necesaria para nuestra actividad diaria y el mantenimiento del gasto energético interno del organismo por otro.

La alimentación nos aporta los nutrientes necesarios para la regeneración celular y el correcto funcionamiento de los órganos. Es imprescindible para poder seguir vivos, esta aportación existencial no sólo pertenece al cuerpo como receptor, como veremos más adelante, está íntimamente relacionada con otros aspectos y niveles de nuestro ser.

Nuestra forma de alimentarnos se va a ver condicionada también según el lugar, la cultura y el entorno cercano en el que hayamos nacido. También la época histórica, las dietas “moda” tan en auge en la actualidad, los recursos económicos de nuestra familia de origen o los movimientos migratorios por conflictos bélicos o políticos. Todos estos factores se interrelacionan en la forma en la que vamos a alimentarnos.

FUNCIONES DE LA ALIMENTACIÓN

– Nutrirnos

– Disfrutar

– Relacionarnos socialmente.

Nutrirnos

Lo esencial que el alimento guarda.

La importancia de los alimentos no está en su apariencia sino en la composición de los nutrientes que nos aportan en primer término y en segundo lugar que en su producción no se hayan añadido sustancias tóxicas a su composición que compitan con dichos nutrientes.

Los nutrientes son las partes del alimento activos en cuanto a la interacción con el metabolismo y su correcto funcionamiento. A grandes rasgos:  hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas minerales, ácidos grasos y agua.

Estos principios inmediatos sería ideal que estuvieran presentes en todas nuestras comidas pero no siempre es posible, bien por dietas excesivamente selectivas que las personas eligen sin ningún criterio médico o bien por factores externos principalmente económicos que no permiten a la persona acceder a todos los recursos para una alimentación saludable y completa.

Disfrutar

El cerebro también come

La vinculación entre alimento y confort se remonta a los primeros momentos de nuestra existencia. La madre alimenta y acoge, dándonos el alimento con amor en el mejor de los casos.

Ahí nuestro cerebro empieza a aprender y nuestro centro de recompensas hipotalámico guarda esas memorias que condicionarán el alimento con el placer y el bienestar. Según se hayan integrado estos factores en los primeros momentos de nuestra vida, vamos a tener una relación integrada y placentera con el alimento, condicionando el hambre físico y hambre emocional durante toda nuestra vida.

Comer rico, cuidar la calidad de los alimentos, cocinarlos con amor y conciencia es uno de los mejores indicadores para nuestra salud.

DIFERENCIAR EL HAMBRE EMOCIONAL DEL HAMBRE FISICO O FISIOLÓGICO

¿Cómo identificar cuando el alimento es recompensa que daña?

Primero

  • Apetencia de alimentos poco saludables

Con frecuencia algunos de mis pacientes se sienten incapaces de refrenar el impulso de comer determinados alimentos: dulces, grasas, comida procesada perjudiciales para su salud.

Este es uno de los primeros síntomas del hambre emocional y su alerta viene del sistema límbico nuestro cerebro emocional.

 Segundo

  • Cuando nada nos sacia

No podemos parar de comer. El centro de la saciedad no funciona correctamente, la persona sigue comiendo a pesar de no tener hambre.

 Tercero

  • No prestamos importancia a la preparación de la comida Se prefiere comida rápida ultra procesada, con la necesidad urgente de llenarse, sentir un placer y relajación que la persona necesita pero que no se conseguirá de esa forma.

CLAVES PARA COMER CON CONCIENCIA

  • Prepara tu comida cuando estés descansad@. Puedes congelar si no dispones de mucho tiempo.
  • Haz respiración abdominal profunda durante 5- 10 minutos antes de empezar a comer.
  • Toma algún líquido que relaje tu estómago antes de comer sólido: caldo, infusión, etc. Si es templado tendrá mejor efecto.
  • Evita las pantallas una hora antes de comer, mientras comes y una hora después de haber comido.
  • Evita ver noticiarios o tener conversaciones incómodas mientras comes
  • Mientras llevas a cabo los puntos anteriores permítete sentir.
  • Identifica si tienes alguna carencia emocional urgente
  • Un abrazo o una palabra pueden llenarnos más que cualquier alimento y dejarás de ser tu cubo de basura.
  • Trátate amorosamente, solo tu ser adulto puede cubrir las necesidades de tu infancia herida.

Relacionarnos socialmente

Volvemos al principio de nuestra vida, en primer lugar con la madre o con la persona que cumpliera su función. Comer en compañía nos da tranquilidad, seguridad, compartir el disfrute de hacerlo con otros amplifica el bienestar. Las comidas grupales están en la historia de culturas y civilizaciones de todo el mundo.

La forma de vida actual hace que cada vez comamos solos con más frecuencia por necesidad laboral, incompatibilidad de horarios, soledad, dietas estrictas. Muchas culturas celebran sus acontecimientos vitales principales compartiendo la comida, la nuestra es una de ellas. Sea como fuera, intenta compartir con otros algunas de tus comidas semanales si no puedes hacerlo a diario, aunque estés haciendo alguna dieta o tengas algún tipo de restricción alimentaria por enfermedad no olvides nutrirte, disfrutar y relacionarte socialmente cuando te alimentes, tu ser al completo te lo agradecerá.

INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS

La intolerancia como frontera que nos impide comprendernos a nosotros mismos.

Este apartado será explicado detenidamente en un artículo específico de este blog pero no quería dejar de hacer una pequeña introducción.

Las intolerancias alimentarias son reacciones anómalas frente a la ingesta de uno o varios alimentos Su frecuencia ha crecido en proporciones elevadas en las últimas décadas. Según los últimos estudios una de cada 3 personas presenta algún tipo de intolerancia alimentaria.

Entre las causas más frecuentes podríamos citar:

  1. El excesivo y no siempre adecuado procesamiento de los alimentos
  2. El exceso de los aditivos alimentarios (conservantes, colorantes, potenciadores del sabor, etc.) Los tóxicos utilizados en su producción: pesticidas, abonos químicos, hormonas, medicamentos
  3. El estrés agudo o mantenido en el tiempo como desencadenante de inflamación e hiper permeabilidad y alteraciones del equilibrio inmunológico de la flora intestinal en forma de disbiosis (sobrecrecimientos bacterianos, por levaduras, hongos o parasitarios) en el aparato digestivo.
  4. Los conflictos en el entorno vital de la persona, situaciones difíciles de digerir o tóxicas.

ALIMENTACIÓN Y RITMOS BIOLÓGICOS

Los seres humanos funcionamos como un todo que integra al cuerpo, la mente y las emociones con el entorno que nos rodea. Si habéis observado vuestros cambios de humor habréis podido comprobar cómo según el estado de ánimo puede apetecernos unos alimentos u otros. Nuestra forma de alimentarnos también varía según las estaciones del año, la temperatura ambiente y las horas de luz sol. Influirán en nuestras apetencias y ritmos biológicos. También la alimentación, hay que adaptarla a las diferentes etapas de la vida. No será lo mismo la alimentación de un lactante, de la primera infancia, la adolescencia, la edad adulta, las mujeres en edad fértil, en la menopausia, en embarazos, en deportistas o en la senescencia. Cada una de estas etapas va a requerir de una cantidad de nutrientes determinados Y eso se traducirá en dietas específicas para acompañar dichas etapas de la vida.

El metabolismo subyace en estas “apetencias”. Los ritmos circadianos del cortisol que condicionan los niveles de glucemia estables van a determinar nuestro apetito y la ganas de comer ciertos alimentos En general en verano nos apetecen alimentos más salados y frescos por la pérdida de electrolitos en la sudoración producida por el calor, sin embargo, en el invierno nos apetecerán alimentos más dulces y comidas calientes para conseguir un equilibrio térmico adecuado.

La constitución de la persona también va a condicionar la elección de los alimentos en nuestra dieta. Personas con tendencia a ganar peso, en general, tendrán más apetencia de hidratos de carbono pues es fácil que presenten problemas en la metabolización de estos principios inmediatos mientras que personas de constitución más delgada pueden tener más necesidad de proteínas o alimentos salados. En cualquier caso, la construcción de una dieta saludable tiene que ser personalizada y adaptada a los problemas de salud de cada persona.

DIETAS DE EXCLUSIÓN

No se deben hacer dietas de exclusión sin un diagnóstico médico, y aun prescritas por un especialista, se hacen por un tiempo determinado en función del diagnóstico. Esta es una forma de abordar intolerancias alimentarias bastante frecuente en la actualidad. Retiramos aleatoriamente alimentos que consideramos más proinflamatorios como el trigo o la proteína de la leche. Este proceder no tiene ninguna justificación científica, complica y retarda la evolución de los procesos y su curación. Hay personas que toleran bien estos alimentos y no tendría por qué ser retirados de su alimentación diaria de forma radical.

ALIMENTACIÓN Y EMOCIONES

Déjate sentir la emoción como un río que fluye

Sentir es un acto que no se puede disociar de la conducta. Cada una de nuestras acciones provoca una reacción en nuestro cuerpo. Las emociones como reacción automática son un movimiento bioeléctrico y bioquímico que se vehiculiza por el mismo sistema nervioso vegetativo (SNV) simpático/ parasimpático que la función de nuestros órganos de tal manera que una emoción no procesada puede sobrecargar estas vías, alojándose en un lugar de nuestro cuerpo, en general el lugar de menor resistencia de nuestra constitución. Este es el principio básico de la somatización. Las intolerancias alimentarias pueden ser también un reflejo de emociones no procesadas. Situaciones en el entorno familiar difíciles de digerir o tóxicas, duelos por muerte o separación, dificultades en el entorno laboral etc. En este sentido la historia clínica vital del paciente nos dará las pistas para sanar su origen.

ALIMENTACIÓN Y PENSAMIENTO

Es frecuente que muchos de los síntomas digestivos aparezcan en personas que viven más en su cabeza que en el cuerpo. Un pensamiento hiper activado, rumiador o negativo nos va a hiper activar el aparato digestivo por el eje cerebro- intestino. La ansiedad anticipatoria como práctica habitual de nuestro mundo civilizado. Pensar en un futuro catastrófico distante de la realidad no va a mejorar nuestra salud y bien es cierto que en ciertas partes del mundo este no se puede decir de forma literal pero no es la realidad que vivimos en el primer mundo. Comer en calma sin estar expuestos a las noticias del telediario. Mantener una conversación agradable entre las personas con las que compartamos la comida puede ser algo muy saludable y mejorar ostensiblemente los síntomas digestivos que la persona puede padecer.

En el entorno en el que vivimos no tenemos la supervivencia como primera necesidad. El alimento, la mayor parte de las personas, lo tenemos asegurado cada día, a veces la mente busca problemas que no existen o si son reales lo son en una proporción mucho menor. En cualquier caso:

  • Mantener la mente en calma
  • Centrarse en el presente
  • Buscar solución a los problemas cuando estamos tranquilos
  • Aceptar las situaciones que no podemos cambiar

Todo esto aportará calma y salud a nuestro aparato digestivo y a nuestro organismo en general. Alimentar con conciencia es darle lo necesario a cada parte de tu ser.

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