Hablar de histamina es hablar de una sustancia con muchas funciones en el organismo, pero sobre todo en las últimas décadas está en boca de muchos profesionales y de nuestros propios pacientes, identificándola como causa de gran multiplicidad de síntomas, en las enfermedades del mundo moderno. En otras épocas relacionábamos la histamina casi exclusivamente con los síntomas de alergia, ahora la asociamos a temas tan dispares como el estrés, las intolerancias alimentarias, la respuesta a contaminantes ambientales o las disbiosis.
¿Qué es la histamina?
Es una amina biógena, imprescindible para la vida. Sin histamina no podemos vivir, pero cuando se encuentra en exceso en nuestro organismo, bien por un aumento en su producción o un déficit en su degradación nos puede enfermar seriamente, pudiendo ocasionar incluso la muerte, como sucede en el shock anafiláctico que puede producirse en procesos alérgicos.
La histamina está presente en todos los seres vivos, vegetales, animales y humanos como una sustancia esencial que relaciona al organismo con el medio en el que vive. En un medio hostil la histamina sube, produciendo inflamación como mecanismo de defensa, haciendo de barrera para mantener su homeostasis.
Es sintetizada en mastocitos, células inmunitarias distribuidas por todos los tejidos del organismo, en los basófilos serie que forma parte de los glóbulos blancos de nuestra sangre, también por las células neuroendocrinas situadas en el estómago, ésta última actúa sobre los receptores H2 regulando la secreción de ácido clorhídrico participando en la digestión de los alimentos.
Se sintetiza a partir del aminoácido histidina proveniente de la dieta. Sus sistemas de degradación son la DAO, a nivel extracelular, presente principalmente en el tubo digestivo, que metaboliza un 20% aproximadamente de la histamina del organismo y la N- metiltransferasa, a nivel intracelular, que metaboliza el resto, siendo en el sistema nervioso el único sistema de degradación de la histamina.
La metabolización de la histamina se ve comprometida por algunos cofactores como los niveles de cobre, vitamina C, vitamina B6, B9 y B12, magnesio, zinc y SAMe (S-adenosil metionina) también los niveles de DAO en el tubo digestivo se pueden afectar por el uso crónico de medicamentos.
Receptores de la histamina
La histamina ejerce su función en el organismo a través de 4 receptores: H1, H2, H3 y H4 son proteínas y están distribuidos por el organismo, desempeñando diferentes funciones.
Receptor H1
Se encuentran en músculo liso bronquial, intestino y vasos sanguíneos, en el endotelio, el corazón y sistema nervioso central. Regulan vasodilatación (edema) por exceso de permeabilidad vascular, broncoconstricción y picor en piel. En el sistema nervioso regulan el ciclo sueño-vigilia.
Receptor H2
Se encuentran en células parietales gástricas, células del miocardio, mastocitos y basófilos. Estimulan la secreción de ácido clorhídrico, regulan la contractibilidad cardíaca y la frecuencia. Producen vasodilatación
Receptor H3
Se localizan principalmente en el sistema nervioso central y periférico. Actúan como reguladores en la síntesis y liberación de histamina, también regulan otros neurotransmisores como serotonina, gaba, acetilcolina, glutamato.
Receptor H4
Se distribuyen en médula ósea, basófilos, eosinófilos, mastocitos, linfocitos T y células dendríticas. Regulan la inflamación y la atracción de células inmunes a zonas del organismo lesionadas (quimiotaxis).
Funciones de la histamina
La histamina actúa en la respuesta inmunológica, siendo liberada por mastocitos y basófilos ante diversas amenazas. Cuando esta reacción acaba produciendo anticuerpos como las IgE hablaríamos de procesos alérgicos. En el estómago regula la secreción del ácido clorhídrico para facilitar la digestión de los alimentos.
Modula la inflamación y secundariamente la distribución del agua en los diferentes tejidos del organismo, cuando está elevada podemos presentar retención de agua en algunas zonas del cuerpo como el abdomen y déficit en otras, dando lugar a sequedad como en el caso de piel y mucosas.
Es neurotransmisor del sistema nervioso, regulando los ciclos de sueño-vigilia, el apetito y funciones cognitivas. Es un neurotransmisor maestro que regula la liberación de otros neurotransmisores como acetilcolina, serotonina, GABA o glutamato y de su propia síntesis. De todo esto podemos deducir que mantener niveles estables de histamina en el organismo puede ser un indicador de salud.
Relación de la histamina con las intolerancias alimentarias
Las histaminosis (niveles elevados de histamina en el organismo) pueden ser exógenas por exceso de histamina externa al organismo, dentro de las cuales se encuentra la escombroidosis que se produce por niveles elevados de histamina ingerida por la mala conservación de los alimentos. Se ve con frecuencia en pescados y suele dar síntomas similares a una intoxicación.
Dentro de este grupo estaría también la histaminosis enteral por déficit de DAO en personas polimedicadas o con enfermedades crónicas. Las histaminosis endógenas son producidas por una liberación excesiva dentro del organismo o un déficit de degradación.
En los años 80 el Dr. Félix López Elorza descubrió un mecanismo de liberación de histamina endógena en relación a las proteínas de los alimentos, al que nombró como Sd. HANA (histaminosis alimentaria no alérgica). Esta liberación era mediada por basófilos y mastocitos, no estaba relacionada con la cantidad de histamina que cada alimento de nuestra dieta posee. Esa cantidad de histamina alimentaria, sería metabolizada por la enzima DAO digestiva y se vería afectada en la histaminosis enteral secundaria a déficit de DAO en personas muy polimedicadas o con déficit de cofactores en la dieta para su correcta funcionalidad.
El Sd. HANA se presenta como consecuencia de niveles elevados de histamina en nuestro organismo producida frente a las proteínas de algunos alimentos mediante un mecanismo inmunológico mediado por basófilos y mastocitos.
Produce un gran polimorfismo de síntomas: cefaleas, dolores articulares y musculares, cansancio, alteración del sueño y del ánimo, sequedad en las mucosas, olvidos, acúfenos y un buen número de síntomas digestivos: dispepsia, hinchazón abdominal, diarrea, estreñimiento, dolor abdominal.
En las últimas dos décadas el gran aumento de todos estos síntomas en las pacientes que vemos habitualmente en nuestras consultas ha hecho que la histamina esté siendo considerada de una forma distinta, todo el mundo habla de histamina, aunque a veces no todo lo que se escucha es del todo cierto.
Cómo diagnosticar la histaminosis alimentaria no alérgica
Este diagnóstico está basado en un test de liberación de histamina de 3ª generación en sangre, específico para cada paciente y para cada alimento. Los alimentos positivos se retiran de la dieta durante un periodo aproximado de 6 meses.
Una vez mejorados los síntomas, se comprueba con una segunda analítica que los alimentos se han negativizado y se vuelven a incluir en la dieta de forma pausada y tomándolos con poca frecuencia para evitar recidivas.
Histaminosis enteral y déficit de DAO
Como hemos citado anteriormente, está producida por una inadecuada metabolización de la histamina que todos los alimentos contienen en mayor o menor medida.
Los factores que influyen en los niveles de DAO digestiva son principalmente el exceso de fármacos tomados por la persona, así como el estilo de vida, si hay abusos de tóxicos como alcohol, tabaco, drogas o ultra procesados, así como enfermedades crónicas.
Se valoran también factores genéticos asociados a la producción de DAO pero no hay en la actualidad suficiente investigación que lo confirme.
Los suplementos de DAO en el tratamiento de la histaminosis
Cuando se autorizó su uso por la Comisión Europea en 2018, se vieron como una solución eficaz al problema de las histaminosis alimentarias pero el resultado no ha sido así. Los resultados en la gran mayoría de nuestros pacientes no fueron los esperados.
Los suplementos de enzima DAO tomados antes de las comidas en efecto ayudan en la metabolización de la cantidad de histamina que cada alimento contiene, por lo que tendrán cierta eficacia en la histaminosis enteral, pero no en la cantidad de histamina que la proteína del alimento libera a posteriori con la activación de mastocitos y basófilos como sucede en el Sd. HANA. Por eso se hace necesario el diagnóstico y tratamiento específico de esta patología, según nuestros registros de pacientes de los últimos 20 años, es muy frecuente en la población que padece síntomas histamínicos.
Por otro lado, los niveles en sangre conseguidos por los suplementos de DAO orales no son significativos ni estables a nivel terapéutico.
Nuevas investigaciones se están centrando en estudios sobre la N-metiltransferasa para mejorar la metabolización de la histaminosis endógena.
Recidiva y cronificación del Sd Hana
El tratamiento de este tipo de intolerancias, tampoco resulta fácil en muchas ocasiones, por este motivo empezamos a investigar que otros factores influían en esta patología, además de la dieta.
El Estrés tanto vital como oxidativo son las causas más implicadas en este tipo de intolerancias. Estas van a producir una cascada de acontecimientos inmunológicos que desajustan en gran medida el equilibrio de nuestra flora intestinal, produciendo tanto disbiosis por sobrecrecimientos bacterianos, parasitarios o por hongos y levaduras que también contribuyen a la liberación de histamina, así como un aumento de la permeabilidad relacionado con niveles anormales de interferón gamma y otras citoquinas, ya que la histamina no se libera sola en la desgranulación de mastocitos y basófilos.
Estas disbiosis generan en sí mismas un proceso inflamatorio al que también contribuye la alta exposición a tóxicos ambientales como fuente de estrés oxidativo y en último término la exposición a radiaciones electromagnéticas de forma excesiva que contribuye a la liberación de histamina extra.
Por último y no menos importante la constitución de la persona. Es frecuente que en nuestras consultas tratemos Personas Altamente Sensibles (Pas) que van a tener una reactividad histamínica constitucional, probablemente relacionado con receptores H3, específicos a nivel del sistema nervioso central en especial en el sistema límbico y digestivo, esta hipótesis está en vías de investigación.
Estas personas van a ser mucho más sensibles al estrés, tienen un intestino más reactivo, presentando con frecuencias síntomas digestivos e intolerancias alimentarias como primer motivo de consulta.
La vida que hemos creado
Personalmente he llegado a la conclusión después de varias décadas de profesión de que hemos creado una vida con bastantes frentes hostiles que repercuten en nuestra salud. La aceleración con la que vivimos, la falta de atención a nuestras necesidades profundas, alimentándonos de forma artificial y con poca conciencia, exponiéndonos a un exceso de comunicación cibernética, es lo que ha colocado a nuestra histamina en el punto de mira. En la actualidad todas las enfermedades ya se vinculan a la inflamación en mayor o menor grado, así como las alteraciones de nuestra respuesta inmunológica adaptativa y cuando hablamos de inflamación y adaptación estamos hablando de histamina.
Quizás la histamina como neurotransmisor que nos relaciona con el entorno, nos esté avisando de que la vida que hemos creado, no es la que necesitamos para estar sanos.
Cuando la histamina habla el cuerpo pide parar
Muchas de las recomendaciones que voy a citar en este apartado las habéis podido leer en artículos anteriores, las recojo aquí para que os sea más útil.
- Come con sentido, alimentos reales a poder ser ecológicos, cocinados en el momento, si no puedes cocinar a diario, congélalos, así evitarás que la histamina suba.
- Incluye en tu dieta bastantes alimentos frescos, fermentados y probióticos.
- Date tiempo para hacer tu compra y tu comida con conciencia.
- Come tranquil@, sin pantallas, en entorno agradable.
- Autorregula tu sistema nervioso con respiración abdominal profunda respetando los ritmos ultradianos, si puedes también antes y después de las comidas.
- Duerme suficientes horas y en espacio libre de radiaciones.
- Evita tóxicos en tu entorno y en tu consumo diario.
- Evita fármacos a no ser que sean indispensables.
- Mantén un propósito de vida que te inspire.
- Mantén una comunicación asertiva y no violenta con tu entorno.
- Toma conciencia de tus emociones y exprésalas.
- Conecta con tu creatividad.
- Observa a tu cuerpo, cuando el síntoma aparece, aunque sea incómodo escúchalo, es el camino para la salud.
Cambiar nuestro estilo de vida, no se hace de un día para otro, intenta hacerlo poco a poco, con constancia y tomando conciencia del proceso.

