Cuando llegamos a la vida fuera de la madre y se corta el cordón umbilical que nos mantenía unidos a ella empieza a existir nuestra respiración independiente. El oxígeno procedente del aire entra por primera vez en nuestros pulmones. A partir de ese momento, ese ir y venir de gases nos acompañará hasta nuestro último aliento.
Si observamos la respiración de un bebé e incluso la de un niño vemos cómo su diafragma, el músculo que separa el tórax del abdomen se expande y se contrae rítmicamente según inspira y expira. Este ritmo natural se va invirtiendo con el paso de los años a medida que el estrés, los miedos y las adversidades de nuestra vida diaria nos hacen contraer nuestro plexo solar en sentido inverso a la respiración. Este acontecimiento aparentemente simple va a condicionar el funcionamiento de nuestros órganos y de nuestro sistema nervioso vegetativo.
La respiración como herramienta de salud
Puede parecernos algo falto de sentido preguntarles a nuestros pacientes como respiran y pedirles que nos muestren cómo lo hacen. La mayor parte de ellos en la inspiración (entrada del aire a los pulmones) hunde la parte del estómago con la intención de abrir más el tórax y que una mayor cantidad de aire entre en ellos. Su memoria infantil está aparentemente olvidada de esta forma el diafragma se contrae y no deja pasar el aire a las bases pulmonares Lo que ocasiona un llenado deficitario. Este mismo mecanismo hace que la expiración no sea completa y queden restos de CO2 Que van originando una incorrecta oxigenación de nuestro organismo.
Esta respiración a la que llamamos diafragmática o abdominal es una de las más interesantes para nuestra salud. El motivo principal es la activación del nervio vago o neumogástrico, principal nervio del eje cerebro- intestino. Que actúa como freno de nuestro sistema nervioso vegetativo y que pertenece al sistema nervioso parasimpático. Recorre un largo trayecto desde nuestro cerebro hasta nuestros órganos digestivos atravesando el diafragma, así cuando nuestro diafragma no se acompasa con nuestra respiración, su funcionamiento se verá afectado y el sistema simpático actuará de forma de compensada en la función de nuestros órganos acelerándolos. En segundo lugar, la inspiración invertida que hunde la zona de epigastrio (estómago)hace una presión importante sobre el plexo solar o tronco celíaco. Esta es la formación nerviosa y vascular más importante de la cavidad abdominal y que está justo detrás del estómago. De esta forma no dejamos que el oxígeno pueda llegar adecuadamente a las vísceras abdominales, también se ve comprometida la regulación nerviosa y vascular. Lo que a la larga ocasiona bastantes problemas funcionales digestivos y síntomas variados.
Respiración consciente una herramienta prodigiosa
En nuestro estilo de vida frenética vamos haciendo cada vez más cosas de forma automática en nuestro día a día, respirar es una de ellas. Tómate algunos momentos en el día para hacerlo de forma consciente:
Al levantarte, antes de comer, después de comer, antes de dormir, siempre que sientas un nivel de activación interno que está empezando a elevarse. Hazlo por un período mínimo de unos 15 minutos, el tiempo también es importante para que la mente se relaje y la coherencia cardíaca pueda producirse. Hablaremos más detenidamente de estos conceptos más adelante.
- Inspira por la nariz contando mentalmente 1-2-3- 4 a la vez que tu diafragma se expande (saca la zona del estómago hacia afuera)
- Retén el aire contando 1-2
- Expira por la boca contando 1-2-3-4 a la vez que contraes la zona del diafragma (presiona la zona del estómago). Los tiempos se pueden alargar para mejorar los efectos, para empezar estos que os propongo serán fáciles de conseguir.
La respiración que calma la mente
Cuando hacemos respiración diafragmática consciente se produce un cambio en nuestras ondas cerebrales. Las ondas Beta predominantes en la vigilia se van transformando en ondas Alfa que son las que predominan en los estados de calma y relajación. Esto ya es un gran beneficio pues en este estado todos nuestros órganos entran en forma de regeneración, parecido a cuando dormimos. Recuperamos energía y claridad mental al hacerlo. Por otro lado, al hacer el conteo de los tiempos de inspiración y espiración el pensamiento se reordena y se aleja de ideas intrusivas. Pruébalo y disfrutarás de estos momentos de plenitud.
La respiración clave para la relajación
Este es otro de los beneficios de la respiración consciente. A medida que la practicamos y activamos el nervio o vago los órganos funciona de forma más calmada. Los pensamientos se apaciguan con nuestras ondas cerebrales y el cuerpo llega a un estado de relajación sencillo y placentero. Este debería ser el estado que prevalecieran la mayor parte del día para que nuestros órganos y sistemas funcionarán en coherencia.
Recordar lo olvidado puede dar un nuevo sentido a nuestra vida.
Volver al inicio como un lugar necesario para reiniciar nuestra brújula interna puede ser la clave para empezar a sanar. En nuestro cuerpo está la memoria del funcionamiento correcto de cada órgano y la cooperación óptima entre ellos para mantenernos no solo con vida sino favorecer un estado de plenitud para poder disfrutarla.
La respiración es una de nuestras primeras memorias relacionadas con el hecho de la vida independiente y de la libertad de experimentarla. Cuando este acontecimiento tan primordial no está alineado con nuestra intención producirá una disfunción orgánica que nos enfermará. Antes de que eso suceda nuestro cuerpo nos avisa con un lenguaje sutil que deberíamos escuchar.
Pararnos y resetear el organismo con esta primera herramienta que nuestro maravilloso cerebro aprendió de forma instintiva en nuestra primera bocanada de aire. Esta memoria ancestral sigue en nuestras propias células esperando a ser recordada y ofrecernos todos sus beneficios de forma generosa. Merece la pena intentarlo os lo aseguro

